jueves, 26 de noviembre de 2009

cuentos de vampiros

Ah, muchos años de escribir cuentos, muchos estilos y generos abordados.
Uno de los primeros fue el cuento gotico y la ficción de vampiros, que en ese entonces, entre el estreno de Bram Stoker´s Dracula y Entrevista con el vampiro, eran el tema de moda entre los adolecentes como el que yo era para 1998.
Hoy, tan de moda gracias a Crepusculo, aprovecho la ola para colgarme de la fama y postear algunos de los cuentos que escribí, asi, sin correcciones, desnudos de la tecnica que vine a adquirir con los años y sin los vicios que se colaron en mi pluma.
Viscerales y descarnados, debo confesar que aunque me averguenza un poco haber escrito tan mal (y preguntandome si me evergonzare de como escribo hoy en el futuro) estos cuentos se revisten en mi memoria con tantos recuerdos que acaban por gustarme.
En un futuro cercano, versiones actuales de mi tema literario otrora consentido.
(¡lee esa mamada!) Como sea quiero agradecer a Twilight, pese a las criticas que ha recibido sobre su calidad literaria, haber puesto de moda a los vampiros de nuevo.



Aquella tarde estaba nublado, tanto, que me anime a salir a las cinco para ver a la gente vagar deprimiéndose por ahí.

Lo note desde lejos, no por que fuera atractivo, sino por que sobresalía de la multitud con su gabardina negra y las obscuras rosas que llevaba en la mano y, sobre todo su mirada clavada en una pareja de la esquina.


No recuerdo si retrocedí o me quede inmóvil. No importa, no notaron mi presencia.
Nunca la había visto reír así, de la mano de otro hombre. Tampoco recuerdo si llore, pero mi vista se oscureció... para siempre.
No pude evitarlo, la sangre que escurría de las espinas de aquellas rosas ( aunque ni siquiera tenia hambre en ese momento) me pareció muy romántico, hermoso… y necesitaba un compañero.

Cursilería, y estupidez. Hasta ahora, solo me a dado problemas; Le confeso a la niña su nueva condición, sin animarse a convertirla, matarla, o cualquier otra cosa. Solo en la fiesta de brujas se le acerco entre la gente disfrazada. Ella llevaba un vestido de cortesana con escote sobre el que el dejo caer el crucifijo de plata que ella llevaba al cuello (Lo cual era totalmente innecesario y él lo sabia bien), puso sus labios sobre los de ella y suspiro. No se si la paralizo el miedo o por fin la había conquistado, pero no creo que fuera maquillaje lo que tenia en los labios.

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Tardo algún tiempo en decidirse, le gustaban sus ojos y su voz y nunca se había aburrido estando con él. Pero era una decisión difícil, no iba a comprometer una eternidad tan a la ligera.

Pero en el momento en que se decidió salio a buscarlo en los lugares que frecuentaba, tuvo suerte en el segundo de ellos (Un laboratorio de la universidad especialmente desierto) y no perdió el tiempo...

-Hola mi amor, ¿qué haces?.- Nunca lo había llamado así, y ahora le rodeaba la cintura con sus brazos.
-¿Mai? ¿Que haces aquí?
-Mmm, pasaba por aquí y decidí pasar a pedirte algo que quiero que hagas por mí.
(Metió la mano en su pantalón... y se la quito de encima con un movimiento de cadera)
-Tengo cosas que hacer, estaba... haciendo unos análisis sanguíneos.
Miro de reojo los tubos de ensayo, no mentía, pero acababa de encontrarse con una de esas mujeres policías quitándole las placas a un auto y le pareció que podía aprovechar para hacerle un favor a alguien, así que no le costo trabajo disimular la excitación ante esa visión carmesí.
-Ya habrá tiempo para muchas de esas pruebas. Tenemos que hablar...
Mientras le acariciaba el pecho suavemente.
-Será en otra ocasión, lo siento mucho (suspiro tristemente) por favor, vete.
Nunca había prestado atención a que ella nunca lo citara solo de noche, así que se sorprendió mucho.
-Yo lo siento mas, creo que no me has entendido.
Le dijo y lo sujeto de los hombros con su fuerza sobrenatural, y le mostró los colmillos. Miro al suelo, suspiro una vez mas, sonrío levemente y por fin dijo:
-Te equivocas, la que no a entendido eres tu.
Y la mordió en el cuello.

Un ultimo amanecer

Here comes the sun.

Little darling, have been a long, cold

lonely winter

Little darling, it seems like years since

It’s be here

Here comes the sun...

Here comes the sun, and I say...

Its all right!

Los primeros rayos de sol colándose entre las montañas dolían como alfileres, pero sonrío. Quizá así se sentiría la dichosa acupuntura de la que ella hablaba maravillas y que tanto le insistió en probar, como un remedio para su enfermiza palidez, pero ya no habría oportunidad de averiguarlo, y desabrocho otro botón de la blusa mientras pensaba que se veía muy bien con aquella blusa blanca y sus jeans ajustados.


Antes de seguir paso por su mente una rápida pero dolorosa secuencia de recuerdos de sus anteriores experiencias, todas traumatizantes...

Había perdido la erección cuando, entre resuellos Cintya pronuncio el nombre de su exnovio. Nadie lo culparía, pero ella se encargo de divulgar su "impotencia" por todo el campus. Por caballerosidad, el no desmintió nada, para ocultar que el chico además de haber sido su novio, era su primo...

Danny, una compañera que entre burlas sobre su "impotencia" lo provoco hasta lograr que él casi la violara. Desafortunadamente, recordó de ultimo momento su caballerosidad.

Aunque, el ya nada pudo hacer para evitar que se consumara una violación.

Y, por supuesto, Angie, hermosa, radiante, la única ala que disfruto hasta el éxtasis; Se sentía amado… y la correspondía. Beso cada palmo de su cuerpo, sin darse cuenta de que moría en sus brazos.

Muchas heridas. Pero hubo tiempo para curarlas; 50 años con la juventud intacta pueden aliviar muchas heridas.

Otro botón, despacio. No quiere tener oportunidad de arrepentirse.

Apenas por el 81 se percato de que el sol además de matarlo, le podía devolverlas sensaciones que ya casi había olvidado. Experimento bastante a intervalos de varios meses de dolorosa recuperación. De todas formas, esa tarea lo mantuvo alejado de recuerdos aun más dolorosos, y le permito redescubrir su capacidad de hacerlo, aunque no la de amar...

Pero ahora, tras tres años de conocerla, había recuperado lo que sea que es necesario para amar, a fuerza de ver sus ojos y oírla describir los atardeceres que el ya había olvidado.

Otra vez podía sentir su piel húmeda y escuchar su respiración a la par de la suya. La veía resplandecer en tonos de magenta y saborear su sudor con un suave gusto a leche. Era como Angie, con otra cara, otro cuerpo y oliendo a CK One.

En unos minutos se desintegro dos veces en sus brazos antes de los quejidos ahogados se fueran convirtiendo en gritos de terror...

No pudo llorarlo mucho.

Tuvo que encontrar un refugio en donde guarecerse de ese ultimo, penúltimo amanecer.

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